
Sobre el autor
Escribo desde una inquietud que no termina nunca: la forma, el lenguaje, el poder. Trabajo desde el aislamiento, con una mirada crítica y sin voluntad de pertenencia. Me interesa lo que se corrompe, lo que se oculta en los sistemas de control o de fe, y la manera en que soportamos esas tensiones.
El cuerpo de Demian es mi primera novela corta. Ahora trabajo en Hijos de Ausleria, una novela sobre un país dominado por la vigilancia, la doctrina militar y la superstición.